Mostrando las entradas con la etiqueta Saramago. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Saramago. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de junio de 2010

299. Adiós, Viejo genial.

José de Sousa Saramago
(Azinhaga, Portugal 16- XI -1922 - Tías, España 18- VI- 2010)

Gracias José, por las novelas a las que llamaste ensayo, manual, historia o evangelio. Todas, las que disfruté mucho y también las que no me gustaron. En especial por el Memorial, mi preferida. Por tu obra, la literaria y la de vida.
Tuve la fortuna de platicar un par de minutos contigo hace muchos años, cuando yo era estudiante en México, antes de que te dieran el Nobel y luego se asustaran de habérselo dado "a un comunista". Es un recuerdo que guardaré siempre.
Ojalá que ahora el gobierno israelí no ponga objeciones a la venta de tus libros, porque estoy seguro que cualquier fanatismo puede ser combatido con cultura y sensibilidad humana.
Espero que como ahora tú puedes platicar con Pessoa yo lo pueda hacer de nuevo contigo, con más calma, un día.
Hasta entonces, pues, Viejo genial.

jueves, 15 de noviembre de 2007

censura

En las noticias de TV5* hoy me he encontrado con una noticia que francamente me ha divertido:
En Irán han prohibido la reimpresión de Memorias de mis putas tristes de García Márquez. El responsable de la censura, es decir, el ministro de "cultura" persa ha dicho que la publicación había sido un error y que este tipo de cosas ocurrían por el "gran" número de publicaciones al año en ese país.
Justo recordé el librito que seguía siendo uno de los más vendidos en las librerías de Beirut hasta apenas el año pasado: Reading Lolita in Tehran, que tiene como motivo un círculo de lectura de un profesor y varias mujeres quienes leen y discuten en Irán libros prohibidos.
¡Qué emoción leer libros prohibidos! Me parece estimulante, quizá deberían prohibir uno que otro libro de vez en cuando en los países con índices bajos de lectura, para estimularla, pues ya sabemos que lo prohibido siempre es una tentación apetecible.
Espero que J. Ratzinger vuelva a instaurar la sana costumbre del Santo Oficio (ahora llamado Congregación para la Defensa de la Fe) de hacer pública una lista de libros prohibidos o por lo menos "no recomendables", y que por favor, por favor, se tomen en serio su trabajo y "desrecomienden" buenos libros, no como el Código da Vinci que si no fuera por la polémica, no hubiera vendido ni la primera edición.
Y si algún día llegan a publicar mis incongruencias literarias ruego me incluyan en su lista, o me retiren de las librerías como a Saramago en Israel, o me amenacen como a Salman Rushdie, o ya mínimo, que algún panista importante como Abascal haga que despidan a una maestra (de preferencia joven y guapa) por darles a leer a sus hijos uno de mis libros...
¡Que viva la censura! Por el bien de la supervivencia de la buena literatura y el morbo que da leer cosas prohibidas.