Encontré sobre el escritorio un ejemplar en francés de El Principito.
Recordé aquel que tenía cuando era pequeño, y los dibujos me hicieron nuevamente mucha gracia. Casi brincando como niño me puse a leerlo. Supongo que era precisamente mi niño interno el que brincaba. Aquí traduzco una pequeña frase que me encantó:
"Las personas grandes nunca comprenden nada por si mismas, y es muy fatigante para los niños tener que darles explicaciones siempre"