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viernes, 30 de enero de 2009

235. Teología de arcos, agujas y vitrales.

Cuando la Escolástica* dominó como forma de pensamiento Europa Occidental, la arquitectura y en especial la arquitectura sagrada, se transformó considerablemente. El arte románico se volvió gótico en ciertas zonas de Europa. A los italianos, por otro lado, nunca les vino muy bien ese estilo -G. Vasari, por ejemplo, lo encuentra poco digno- y cuando empezaba a introducirse tardíamente, el Renacimento lo borra del camino. La catedral de Siena es una de las pocas estructuras evidentemente góticas en la Península. 

Alemanes y franceses se disputan el origen del gótico, aunque los historiadores del arte parecen coincidir actualmente que los galos están en lo correcto hasta cierto punto, pues en el arte como en la historia hay etapas de desarrollo intermedias que son producto del "contagio" de estilos.

El arte gótico encuentra su mayo esplendor en las catedrales**, aunque edificios de menor tamaño como la Sainte-Chapelle son magníficos. 

El gótico es por naturaleza 'violento', en el significado neutro de 'violentar el entorno', dicho de otra manera, son construcciones que rompen repentina y evidentemente con lo que se encuentra a su alrededor ya sea natural o no. La catedral de Chartres es, en ese sentido, es un buen ejemplo, pues construída en la parte más alta de la pequeña ciudad, es un edificio enorme que deja a su entorno en una pequeñez y modestia clarísimas. Son construcciones sumamente altas, -sobretodo pensando en la época en la que fueron concebidas-, esbeltas en oposición al arte románico al cual desplazaron, y además luminosas. Los avances técnicos*** del momento permitieron elevar los techos y las torres "hasta el cielo", pues eran construcciones hechas de ideas y eran edificios para Dios, no para los hombres, quienes evidentemente se sentían muy pequeños frente y dentro de esas gigantescas iglesias.

La edificación requería constructores sumamente especializados que difícilmente podían ser locales, (nunca hay varias catedrales en un mismo lugar), así que el gremio de constructores de catedrales no estaba atado a ningún señor en particular, por lo que todos eran hombres libres que transmitían su arte de maestros a aprendices, habiendo entre ellos algunos denominados oficiales, que ya tenían la técnica más desarrollada. Estos constructores libres eran los llamados "maçons" y son los abuelos no solo de los arquitectos modernos, sino también y precisamente de los masones, justamente denominados en ocasiones "francmasones".

La arquitectura sagrada por norma general, no es simétrica. En Nuestra Señora de París lo vamos a notar en las puertas de la fachada, y en Chartres, aunque la escultura de las puertas también hace en menos medida patente este concepto, la disparidad de sus campanarios no deja dudas y le brinda una "personalidad" y dinámica muy impresionantes. La torre Norte, es uno de los elementos más tardíos (s.XVI), es de estilo Gótico Flamígero y considero que fue un gran acierto en términos de estética. Por lo demás Notre Dame de París me sigue gustando más, quizá porque le he tomado cariño. 


*Un excelente libro que habla al respecto es el ya clásico de E. Panofsky Arquitectura gótica y pensamiento escolástico.

** En Francia los ejemplos más evidentes son las catedrales de Paris, Saint Dénis, Chartres, Reims y Amiens. En Inglaterra la catedral de Canterbury esté hecha al "estilo francés" y las construcciones góticas posteriores tienen un estilo muy propio de las Islas Británicas. En Alemania sucede lo mismo con la catedral de Colonia, emparentada con la de Amiens. En España las catedrales de Burgos, León y Toledo son buenos ejemplos.

*** Contrafuertes y arbotantes substituyeron a los muros gruesos. El arco de medio punto es reemplazado por el arco apuntado, más esbelto, ligero y eficaz.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Torre Bicententenario

imagen:http://es.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Kasp%C3%A9

Los llamados "landmarks" son esos elementos, en especial arquitectónicos que son únicos y lo suficientemente notorios y quizá extravagantes para identificar a un lugar con ellos, los ejemplos más clásicos son la Torre Eiffel, el Big Ben, Santa Sofía, El Coliseo, la Casa de la Ópera en Sídney por citar algunos.
Hay ciudades que cuentan incluso con más de uno, hasta se podría decir que tienen muchos, ¿cuántos podemos mencionar en París? El Arco del Triunfo, Los Inválidos, La Casa de la Radio, El Louvre con todo y su controversial pirámide, y hasta la nueva Biblioteca Nacional de Francia...
Si uno pensara en la Ciudad de México, se podría mencionar el Palacio de Bellas Artes o la Columna de la Independencia, aunque ciertamente esta última es más un símbolo para nosotros los mexicanos que para el mundo, ya la Columna de la Victoria en Berlín le ha ganado la atención, un tanto más gracias a Win Wenders.
El otro día conduciendo por el periférico de la ciudad observaba la Torre Mayor, el edificio más alto de Iberoamérica y me pareció en realidad bastante bajo, (tiene 230m frente a los 449m de la Torre Taipei 101, el edificio terminado más alto del mundo) lo cual es muy natural por la condición sísmica de este lugar, pero independientemente de ello me pareció una construcción estéticamente bastante común, quizá sea una novedosa obra de ingeniería, pero no considero que pueda aspirar seriamente a ser un landmark alguna vez.
Y ya que estaba por ahí decidí darme una vuelta por un lugar que quizá desaparezca pronto: El Super Servicio Lomas, una estructura de uso múltiple que alberga una gasolinera, una agencia de autos y un restaurant. Fue diseñada por Vladimir Kaspé, arquitecto ruso quien, habiendo estudiado en la Escuela de Bellas Artes de Paris, impulsó el movimiento moderno en México. Edificada en 1948, con materiales durables como el ladrillo aparente la construcción es representativa de las novedades estéticas de aquella época.

Hace poco el arquitecto neerlandés Rem Koohas propuso construir un rascacielos en ese lugar. Dicho edificio está pensado para inaugurarse al momento del festejo del bicentenario de la Independencia de México y será otro "edificio inteligente" como la Torre Mayor, aunque más alto (unos 300m) y con un diseño más espectacular.

Koolhas, ganador del Premio Pritzker (el equivalente del Nobel para los arquitectos) en el año 2000, asociado con la corriente deconstructivista, ha diseñado diversos edificios como la Cas de la Música en Oporto, el Edificio de la Televisión china en Pekín y participó en el proyecto de la nueva Biblioteca Nacional de Francia. En ese sentido es una garantía de calidad e inovación, pero quizá valdría la pena preguntarse si la zona está efectivamente preparada para contener una superestructura como esa y si ella incluye un plan urbano para estos propósitos. Cuando se construyó la Biblioteca Nacional de Francia, se modificó todo el entorno e incluso se construyó un tramo de metro especialmente para ella. Es verdad que la torre Bicentenario no es un proyecto de esa magnitud, pero acostumbrados a lo que ocurre en México constantemente, bien valdría la pena detenerse un poco y pensarlo, junto al hecho de si sería absolutamente necesario construirla ahí y destruir el Kaspé. ¿O cuál es el precio de tener finalmente un landmark?