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martes, 20 de abril de 2010

290. Estaqueado

"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige."
- J. Cortázar. Rayuela cap.93

viernes, 26 de marzo de 2010

287. fuego sin color

"Así es como París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos."

-Julio Cortázar, Rayuela, cap. 73

miércoles, 23 de diciembre de 2009

sábado, 4 de abril de 2009

245. Instrucciones del juego.


En la edición crítica de Rayuela publicada por ALLCA XX/Ediciones UNESCO, se incluye un apéndice con el Cuaderno de bitácora de "Rayuela"- logbook, o sea diario de navegación o cuaderno de trabajo, según lo denominó el propio autor-. Es decir, las notas de las que se sirvió Cortázar para ir construyendo la novela. Como podrán suponer, se encuentran ahí cosas bastante interesantes que ayudan a 'develar' niveles de lectura escondidos o no tan evidentes en la obra.

Voy a poner un ejemplo que me interesó porque en él coinciden varias ideas que me son familiares.

-Primero un fragmento de la novela:

"Acabo siempre aludiendo al centro sin la menor garantía de saber lo que digo, cedo a la trampa fácil de la geometría con que pretende ordenarse nuestra vida de occidentales: Eje, centro, razón de ser, Omphalos, nombres de la nostalgia indoeuropea.
Incluso esta esxitencia que a veces procuro describir, este París donde me muevo como una hoja seca, no serían visibles si detrás no latiera la ansiedad axial, el reencuentro con el fuste." (Cap. 2)

-Ahora notas en la Bitácora:

P.11
Curioso: en el fondo de la máxima poesía de este tiempo nace de la filosofía existencial.
¡Extraños avatares!
¿Por qué ha ocurrido esta muerte de la poesía-en-la-vida?
1)La demesurada centrifugación del hombre: radio, TV, Comet, Sputnik, high fidelity, cinemascope, etc. En vez de enraizarnos (que es actitud, búsquda y logro de poesía), en vez de buscar el Centro (Eliade*), nos extendemos en mancha de aceite, nos trivializamos.
Un poema exige siempre una solidarización momentánea para una confrontación. Preferimos asistir a las confrontaciones de los héroes de las novelas y del cine.
2)La "kitsch", la desaforada conquista de la masa por el capitalismo en su última carrera. La élites mismas sucumben a las formas más altas: long play, la Dauphine que nos devuelve al bosque y a la Arcadia de week end. La lectura de los poetas es un "lujo" más, no ya una operación nocturna y grave como la entendían los románticos.
O sea que el occidente sigue su tradición helénica de racionalismo, Apolo gana hoy este round de su
P.13
lucha secular con Dionisos**. Pero el hombre es mucho más que el Occidente. Por no querer aceptarlo, el Occidente se está suicidando. La muerte de la poesía es una de sus necrosis.

P.D. Poésie pas morte! Claro que no. "Mientras el mundo --- habrá poesía!" Tampoco han muerto las ballenas, los leones, los basilos de Koch y las espiroquetas pálidas. Y sin embargo ya casi no cuentan...
La muerte, aquí, es una resultante estadística: la poesía vuelve hoy a la dimensión de género literario que tuvo en sus peores épocas. El ciclo real parece haberse cumplido.
 Pues bien, ahí tenemos la lectura 'detrás del telón'. Un Cortázar que medita sobre la muerte de la poesía (entre otras cosas) tomando a *Eliade, **Nietzsche y muy probablemente Sartre como referencias en un alquimia por demás curiosa; y por otro lado la expresión -valga la palabra- poética, en la reflexión de Oliveira del capítulo 2.

viernes, 13 de febrero de 2009

238.1 Yo nunca me enamoré de la Maga



Hace un par de años, de visita en Paris, mamá y yo acompañamos a mi hermano a Père Lachaise para que viera la tumba de Jim Morrison. La encontramos después de dar vueltas entre tumbas de ilustres y desconocidos, incluida la de Oscar Wilde y su angel modernista cubierto de besos. Recordé a un arqueólogo que dejaba de ofrenda cigarrillos para no perturbar a los muertos cuando se disponía a hacer su trabajo en enterramientos, y le sugerí a mi hermano que al Rey Lagarto bien le podía agradar una ofrenda como esa. Después de ahí nos fuimos al aeropuerto.
Todo esto viene a cuento porque París está llena de extranjeros, y los cementerios no son la excepción, esta ciudad tiene muertos geniales -literalmente-.
En Montparnasse está enterrado Julio Cortázar, y ayer hubiera sido un buen día para visitarlo y quizá, también dejarle un cigarrillo, ahora que se cumplieron 25 años de su muerte. 
Pero la relación del escritor argentino y Paris es mucho más profunda que su tumba, valga la expresión. Su obra está llena de ésta ciudad, una ciudad verdadera e imaginaria que por un lado construyen la Maga y Oliveira, y por otro, era el lugar del exilio para Cortázar y muchos otros que huían de las dictaduras en Latinoamérica.
Rayuela tenía su lugar en el asiento trasero de mi auto cuando iba a la universidad, porque siempre estuvo mejor ahí que en el librero. La leí de una y otra forma, en voz alta y en voz baja y también hice que me la leyeran. Acumuló más historias de las que ahí estaban escritas e incluso, a manera de separadores tenía postales y papelitos de aquí y de allá.
Un día la regalé con todo lo que estaba dentro.
Y otro día, viviendo en el Medio Oriente, recibí una nueva por correo. Y la volví a leer, ya en 'el exilio'.
Ahora que estoy en Paris me encontré con la ironía de haber dejado aquella otra Rayuela en el librero, del otro lado del Atlántico.
Será que como el río, Rayuela nunca es la misma.