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miércoles, 1 de octubre de 2008

206. Otoño الخريف

Ya es octubre. 
Y es un octubre que ha llegado cargado de tanto otoño que me tiene fascinado.
O será que esto de mudarse de continente tiene efectos secundarios.
Una vez tuve una novia mitad (o un cuarto) gitana. La pobre estaba loca de remate y para colmo no sabía hacer esas cosas que se supone hacen las gitanas, como leer la mano o el café. Pero venía de otro continente y se mudaba de casa un par de veces al año. Eso me gustaba. Eso y sus faldas, esas sí de pura gitana.
También el otoño ha llegado con lo que parece un nuevo [des]orden económico mundial. En plena crisis unos se aferran al barco que se hunde sin remedio y otros ya cantan un orden multipolar. Y eso quizá de una vuelta a las elecciones que se avecinan.
Pero de eso están llenos los noticieros y diarios.
Yo, que soy una persona más de inviernos que de veranos, me alegro de seguir caminando la ciudad entre la gente y las hojas que en verdad son amarillas y en verdad caen con el viento, como en los libros para niños. 

lunes, 24 de septiembre de 2007

Otoño tardío

En este rincón del mundo el cambio de las estaciones en verdad se nota y tienen maneras muy peculiares de anunciarse. Así como la primavera puede ser proclamada por un cerezo caprichoso, el Otoño simplemente entró anoche por mi balcón, con una brisa suave y fresca, esa que arrastra las hojas que caen, una brisa que todos esperábamos pues el calor del verano aún nublaba los sentidos y quitaba el sueño. Cerré la puerta del balcón pero dejé las ventanas abiertas y asi por fin pude dormir. Pero el Otoño no se iba a contentar con esa entrada tan discreta y un poco después de la media noche un par de gotas de lluvia tocaron nuevamente desde el balcón y entonces, ya que las había escuchado, se soltó una breve pero enérgica lluvia que de seguro a todos despertó y sorprendió pues aquí, en verano no llueve.
El Otoño ha llegado y no ha olvidado anunciarse. Ya es tiempo de los atardeceres del Fin del Mundo y de alguna lluvia esporádica, que me hará ver hacia el mar, y hacia el horizonte, y después hacia la otra orilla y luego unas montañas y al final, al final quizá cierre los ojos y recuerde.