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miércoles, 23 de enero de 2008

119. Ulises o Eneas



Hay ocasiones en nuestra vida, en las cuales debemos decidir si ser como Ulises o como Eneas, y es que el segundo no es solo una copia latina del primero, sino que en escencia son muy distintos:
Ulises (Odiseo, en realidad) salió de Ítaca para conquistar Troya, para cubrirse de gloria. Fueron su astucia, por la que siempre fue famoso, su perseverancia, e incluso su obstinación, las que le permitieron el regreso. Se dice que fue él quien pensó en la argucia del caballo, ese objeto que logró lo que todos los héroes de la Iliada no pudieron: terminar con la larguísima guerra.
En Ulises solo cabían dos posibilidades: regresar o morir en el intento, y ya sabemos que a pesar de todo, y de todos, incluso de los dioses, volvió a su país, a su casa, a su esposa. En el fondo, Ítaca simpre fue lo único real para él.
Ulises es el hombre que encuentra la inmortalidad como héroe del regreso.
Eneas salió de Troya huyendo, en aquella noche funesta, en donde todos agotados y felices dormían por fin, pensando que habían ganado, que todo había terminado. Su madre Afrodita le dijo que huyera, pues ya no valía morir como un buen troyano, porque Troya ya no era más.
Ya alguna vez en batalla, estando herido, tuvo una revelación: No podía morir. Y no cabía esa posibilidad porque le estaba reservado otro futuro. Y es ese futuro desde el cual habla Virgilio, quien al escribir para Augusto la Eneida, encontraba una semilla heróica, mítica, de la grandeza de Roma. Los miembros de la familia Julia se decían descendientes de Eneas y por lo tanto, también de Afrodita.
En la huída perdió a su esposa e hijo, perdió su ciudad, lo perdió todo, menos el futuro. Para él no había Ítaca, no había Penélope.
Solo muere como hombre cuando ya ha cumplido con su cometido y ha fundado una nueva estirpe. Pero para entonces ya es inmortal, es el héroe que encuentra la vida eterna alcanzando su futuro, creando de la nada.
Ítaca y Roma se convierten en metáforas de futuro para nosotros que si somos mortales, Eneas y Odiseo son imágenes de nuestro presente y de los caminos que decidimos tomar.


jueves, 4 de octubre de 2007

Penélope deconstruída y a veces, demorada.

Penélope moderna no se queda tejiendo en casa sino que busca a Ulises por cielo, mar y tierra. Esa es una de las cosas que me gustan de la liberación femenina, las mujeres tienen la opción -lo cual no quiere decir que todas tengan las ganas, las faldas o la capacidad- de tomar la situación en sus manos, "al toro por los cuernos" dicen por ahí.
Viendo LOST me di cuenta de algo: La novia de Desmond, el escocés, se llama Penny, es decir, Penélope. Y es justo y precisamente la Penélope posmoderna, quien hace todo lo posible por encontrar a su Odiseo, quien además fué soldado y hasta monje, y quien se perdió viajando en un velero buscando su destino.
Monterroso también tuvo su propia visión y qué decir de la versión de Serrat (o Diego Torres)
Yo por mi parte quizá tenga un par de ideas al respecto, pero ahora pienso en alguien que nunca quiso ser Penélope, pero un día aprendió a tejer justo antes de salir de viaje, y de alguna manera también salió al encuentro de Ulises, quizá sea por aquello que una vez dijo "el destino nos supera"