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lunes, 21 de diciembre de 2009

273 TODO Bach

Tengo una amiga que solía decir que "los niños ahora nacen con plug integrado", haciendo referencia a lo que ha avanzado la tecnología que alcanza los hogares y cómo ha cambiado entre generaciones. Ahora que nació su primer hijo se me ha olvidado preguntarle, cuando chateo con ella desde el otro lado del mundo, si él nació con bluetooth o algo parecido.
Los humanistas solemos tener una relación extraña con la tecnología, quizá porque nos percatamos que en éste mundo 'hiperacelerado' la adaptabilidad del hombre no siempre coincide con el avance tecnológico y que en ese avance a veces perdemos en cultura.
El hecho de escribir aquí es una muestra positiva de asimilación y sinceramente me da curiosidad ver cómo evoluciona el fenómeno de las bitácoras.
Una variante que todavía me provoca un sentimiento ambiguo es el de los microblogs, o el famoso twitter que ya conocemos. Tengo una cuenta pero soy más que nada un curioso, un voyeur de la "'información' 'inmediatizada'"(comillas en 'información' y también en 'inmediatizada', nótese). Apenas abrí la cuenta por un artículo que leí de Jordi Soler y me inscribí en su sitio solo por el morbo de ver en esa dimensión a ese señor que siempre me ha sorpendido por su actividad precisamente "multidimensional". Para mí es un locutor excelente que se convirtió literato y que pasó de la poesía a los cuentos y luego a las novelas. Que escribe artículos en línea para diversos diarios de los dos lados del Atlántico, que tiene una página en el ciberespacio, la cual incluye una bitácora y además ahora juega con twitter.

El caso es que quería llegar a ese punto para hablar del iPod que vino a dar a mis manos recientemente, del cual tenía muchas dudas (y sigo teniendo) pero que con sus 64 Gb de memoria me ha ido ganando poco a poco. El caso es que esos gigabites traducidos en capacidad para almacenar música resultan una barbaridad. Por ejemplo, aquella estación de radio en la cual trabajaba Jordi Soler y que se llamaba Rock 101 -y de la cual ya he hablado un par de veces aquí-, tenía una lista básica de unas 250 canciones, es decir, las que siempre se escuchaban todos los días de base, además de las que incluyeran en la programación de cada día. Y es que la estación tenía como temática el rock clásico y si uno analiza esa lista aproximada, no hay muchos más "clásicos" que falten. Así que 'me bajé' la lista de internet y con todos los albums que he ido convirtiendo en Mp3/Mp4 a través de éstos años, no me faltaron más de 50 canciones para juntar toda la programación regular de una estación de radio. Sobra decir que en la memoria del aparato del tamaño de la palma de la mano de un niño, y que cabe cómodamente en la bolsa de los jeans, todo ese rock desde Aerosmith hasta Frank Zappa no ocupó prácticamente nada.
Casi me asustó darme cuenta que ahí cabe TODO Bach y no sé cuantas cosas más. Me pareció sumamente superfluo y casi irrespetuoso hacer eso a Bach, por lo cual me limité a transferir mi selección de preferidos, que no es pequeña.
No me he animado a transferir video ahí, porque insisto, digiero la tecnología de a poco, pues yo no nací con bluetooth incluído.
Por ahora con "la cháchara", -como hemos bautizado al iPod-, tengo una relación de respeto, desconfianza y fascinación. Para purificarme corro a escribir cartas navideñas a mano y pluma fuente, y con timbres adheridos "a la antigüita".
Además en París siempre hay conciertos en vivo en ésta época.

domingo, 15 de marzo de 2009

243. Salon du Livre 09


Amélie Nothomb y Tahar Ben Jelloun en el Salon du Livre Paris 09. Fotos de Sharif Bujanda.


México es el invitado de honor del Salón del Libro de Paris este año.
Significa que dicho país cuenta con el área más prominente y en torno a él hay múltiples actividades. Por ejemplo, las editoriales invitadas muestran los libros que han sido traducidos, las estaciones de radio con un estudio remoto ahí mismo hacen entrevistas a escritores, editores y traductores. También hay conferencias, mesas redondas y firmas de autógrafos. Por lo demás es una feria del libro como cualquier otra, con grupos editoriales presentando sus productos y propuestas además de otros países con stands generalmente modestos. Suiza, en calidad de país francófono cuenta con un espacio mayor y curiosamente Quebec también tiene su stand propio, de considerable tamaño. Da la impresión de ser otro país invitado y no sólo una provincia Canadiense, de hecho, reafirmando la idea -y como dato curioso-, entre las guía turísticas encontré una muy breve, con la forma y formato de un 'pasaporte quebequés', con la flor de Lis a manera de escudo.
Pues bien, sábado y domingo dediqué mi tiempo a vagar y conocer libros y también personas. Series de pláticas llamadas "Una hora con…" fueron programadas para los escritores mexicanos. Mi sorpresa fue que de entre ellos solo conocía a unos cuantos. Es más, había nombres que ni siquiera me decían algo y aunque he pasado algunos años viviendo fuera del país, estos autores estaban ahí por ya ser "representativos de la literatura mexicana contemporánea", de tal modo que no son nuevos en el campo.
En fin que confirmé lo que desde hacía tiempo sospechaba, y es que mi atención literaria siempre ha estado más fuera que dentro de México. La forma más fácil de comprobarlo es dándome cuenta cómo, de esos nombres, sólo figuraban unos cinco en mi lista de libros alguna vez  leídos. Tres eran los pilares obligados de la literatura mexicana contemporánea: 
Octavio Paz, Juan Rulfo y Carlos Fuentes. 
De ellos, prefiero por mucho a Rulfo, quien sólo escribió propiamente dos libros. 
De entre los 'mortales' (y vivos), hay solo dos a los cuales sigo y leo con frecuencia:
Ambos pueden considerarse como 'atípicos' en la literatura mexicana y además son, como personas, referencias singulares para mí:

Jordi Soler trabajaba en Rock 101 una estación de radio -que como su nombre sugiere- era de rock muy clásico y también poco comercial y experimental. Su transmisión marcó a una generación de capitalinos entre mediados de los 80's y mediados de los 90's. Soler tenía un programa nocturno correctamente llamado por su temática "Argonáutica, Literatura y Rock and Roll" y que yo solía escuchar. Ya en la universidad comencé a leer sus libros y fue sólo hasta el viernes que a través de las bocinas de la sala de conferencias escuché nuevamente la misma voz de un programa radiofónico desaparecido hacía más de una década. Mi cerebro tuvo que hacer ajustes para fundir la voz con el hombre sentado ahí enfrente y los libros leídos, todo de diferentes tiempos y lugares.

Alberto Ruy Sánchez era digamos que mi vecino. Hace años trabajaba en una casa de cultura y al lado se encuentra Artes de México, la revista que dirige él. Compré uno de sus libros porque está ilustrado con caligrafías de Hassan Massoudi, un magnífico artista iraquí refugiado en París. Encontré el libro muy interesante y en la contraportada descubrí que la oficina del escritor estaba a unos metros. Fui con su secretaria, le dije que trabajaba ahí al lado y que me gustaría entrevistarlo brevemente para una revista en la cual yo colaboraba entonces. Pensé que era improbable, pero que valía la pena intentarlo. Aproximadamente un mes después había media hora en su agenda para la pequeña entrevista. Al final fue más o menos una hora de una plática informal, entretenida e ilustrativa que definitivamente me animó a seguir su carrera literaria. Diez años después Alberto sigue siendo un escritor amable y carismático, además de muy interesante.
Hubo pocos poetas y dramaturgos invitados. De cualquier manera no sé leer teatro (el único libro de teatro que he leído es Esperando a Godot, además de algo de Shakespeare en la escuela). Y el único poeta al que aprecio, leo -y releo- y del cual compro libros cuando llego a encontrarlos, es Rubén Bonifaz Nuño, supongo que ya muy grande para andar en estos eventos y mucho más conocido como filólogo que como poeta. Lo otros poetas que me han llegado a gustar (nunca en esa medida) son, además de extranjeros, por todos conocidos y están sin excepción alguna, muertos.

Como nota final, tuve un encuentro sorpresivo y sumamente agradable: En el stand de Gallimard, Tahar Ben Jelloun, mi autor francófono preferido, estaba firmando libros. Me preguntó si yo era argelino, le dije que mexicano y me platicó que hace un mes estuvo de visita por allá. En la dedicatoria escribió "Viva México".

martes, 20 de noviembre de 2007

Idea Musical

Jordi Soler presenta su nuevo libro el viernes 23 en el Centro Cultural Bella Época (Tamaulipas 202, Condesa) a las 7 de la noche.
Si tienen la edad suficiente para haber oído y apreciado la legendaria ROcK 101, pueden ir a cultivar un poco la nostalgia de oir de nuevo la voz de Argonáutica, y si no son "Generación 101", tampoco importa porque vale la pena ir a averiguar qué presenta el autor de Los Rojos de Ultramar, aprovechando que el veracruzano/catalán hizo su viaje desde Barcelona para el evento.
De muy buena gana iría, pero como saben, sigo metido en este agujero...