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viernes, 13 de marzo de 2009

242. Navegar por internet, ¿es estar ocupado? O la diléctica del cactus, el sombrero y la laptop.

México es el país con más hispanohablantes en el mundo (alrededor de cien millones), lo cual no me sorprende incluso tomando en cuenta la variedad lingüística que existe. Con ello me refiero al porcentaje de la población que no tiene como lengua materna el castellano sino una lengua o idioma vernacular. Desgraciadamente de la mayoría de nosotros que aprendemos el español como primera lengua, son poquísimos los que aprenden una lengua propiamente del país. Por eso, cuando alguien por error me pregunta si hablo "mexicano" con cierta vergüenza siempre admito que "no, pero debería haber aprendido", aunque sea por cultura general, pero eso es otro asunto. 
De lo que quiero hablar es de las bitácoras electrónicas. Según la agencia de investigación de mercado MacCann, México ocupa el cuarto lugar de "ciberlectores de blogs", solo después de Corea del Sur, Filipinas y China. Lo sorprendente es que el uso del internet es considerablemente limitado entre la población (alrededor de 21%) Pero de ese porcentaje unos "5.9 millones de usuarios leen frecuentemente algún blog" y un 60.3% de los cibernautas tienen su propia bitácora. Y además, los latinoamericanos (no solo los mexicanos) invertimos tres horas más al mes que el promedio mundial en internet.
Inmediatamente me puse a descartar de entre ellos a los que usan la red principalmente para bajar porno y música. Después deseché Facebook y otras redes sociales (Hi5 NO cuenta como blog). Había también que hacer a un lado los que utilizan la conexión para jugar en línea. 
Y al final quedan los utilitarios y los blogonautas. El utilitario lee publicaciones regulares en línea, utiliza el correo electrónico y 'chatea', usa la banca y otros sitios de finanzas a distancia,    compra y vende, consulta instituciones, servicios; 'asiste' a eventos y claro están los que mantienen una página empresarial. Entonces llegamos a los blogs, algunos solo leen y otros también escribimos de vez en cuando, o mejor dicho publicamos entradas, pues supongo que los fotoblogs (y relacionados) también cuentan. 
Por supuesto un cibernauta tiene más una de las anteriores características, pero a lo que voy, es que me sigue sorprendiendo después de todo la cantidad de mexicanos que también son 'nietos posmodernos de Montaigne'. Alguien dijo que México es un país surrealista. Yo si lo creo, pero debo confesar que más de la mitad de mis lectores llegan desde la Península y no desde las Américas. Será que mis bitácoras entran en otra corriente artística...

miércoles, 2 de abril de 2008

145. Blogosphere

A algunos nos gusta decir que Montaigne es el "abuelo" de las bitácoras electrónicas, o blogs.
En el bricolage teórico podemos encotrar un sin fin de teorías y corrientes de pensamiento relacionadas con este fenómeno. Por ejemplo, si nos ponemos darwinianos, diremos que en el microcosmos de la blogósfera hay evolución, extinción, especialización, selección natural.
Hay depredadores, especies, "manadas", familias, parásitos, simbióticos y otros muchos "bichos" virtuales.
Algunos se extinguen rápidamente, otros son más persistentes, algunos más llegan a la punta de la cadena alimenticia y se convierten en modelos.
Las ideas viajan de un sitio a otro, se replican, comentan y modifican. Hay sitios que incluso monitorean estas tendencias.
Los blogs y las relaciones entre ellos, es decir lo que conocemos como blogósfera o blogalaxia es un fenómeno ascendente y en expansión que ha dado lugar a las más diversas opiniones.
Quizá como una moda pasajera, un día simplemente desaparezca o sea superado.
Tal vez se logre adaptar a la hiperacelerada historia y se convierta en una pieza de la cultura.
Muchas lenguas ya cuentan con sus propios neologismos para referirse a este fenómeno, por ejemplo, además del inglés, el francés parece que se ha adaptado estupéndamente:
De acuerdo con Wikipedia, además de "blogosphère", se utilizan "blogobulle", "carnetosphère" y "blogeoisie". Podemos agregar que quien publica una de estas bitácoras es un blogueur y el verbo, por supuesto es bloguer.
En castellano somos un poco más conservadores ante los neologismos (esa es mi impresión), o menos creativos, pues a veces solo copiamos los términos en inglés: "postear" (que se oye horrible y más que neologismo, suena a barbarismo chicano)
Pues bien en tanto encontramos las palabras justas (se aceptan sugerencias), y si la evolución virtual no nos extingue (o sea nos carga, como a los dinos) seguiremos haciéndole los honores al abuelo Montaigne escribiendo cuanta patraña nos venga a la cabeza.
Salud.

lunes, 31 de marzo de 2008

143. El gran diván






Parece ser que los primeros cristianos acostumbraban confesarse públicamente, después -y es fácil imaginarse porqué- esta práctica se fue volviendo privada.


Después venimos a "descubrir" el psicoanálisis y nos mudamos al diván.


Pero como el ser humano sigue siendo básicamente el mismo, hay cosas que termina por repetir, a su manera en cada época.


Hoy la blogósfera funciona en ocasiones como un gran lugar en donde se "confiesan" algunas cosas publicamente, o si se prefiere puede ser también como un gran diván virtual.