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viernes, 9 de mayo de 2014

254. Roseanna, o en la génesis del paraíso perdido










****/5
1a ed. (en sueco):
Sjöwall, M. y P. Wahlöö, Roseanna, Estocolmo, Norstedts Förlag, 1965
traducción del sueco al español:
Barcelona, RBA libros, 2013 (Serie Negra)
serie: Martin Beck No.1
clasificación: novela policiaca

Las modas literarias son sin lugar a dudas productos comerciales, pero como tales responden a contextos sociales. El nuevo "boom" de la literatura policiaca, especialmente en su modalidad "negra" debe, en mi opinión a una tolerancia o una cierta propensión del lector a un subgénero con una buena dosis de violencia, con más acción que profundidad reflexiva, personajes tipo (el detective serial) y variantes estructurales limitadas. 
Ésto que puede parecer una crítica despectiva y añeja viene al caso porque si bien lo anterior es verdad hasta cierto punto, el subgénero ha sido un buen foro para expresar críticas sociales. Maj Sjöwall y Per Wahlöö * se encuentran en la génesis de la marea literaria negra escandinava tan recurrida hoy en día. Militantes de izquierda convencidos, tenían la intención de proyectar la imagen de una Suecia en los años 60s que no era el paraíso imaginado por muchos. 
Se trata, digamos, de la decepción de una utopía más, del murmullo del edén que se va escurriendo irremediablemente entre las esclusas de la hidrografía nórdica y que va dejando cadáveres como el de la turista norteamericana Roseanna MacGraw, joven, solitaria, de un atractivo bastante mediano, y liberada (con todo y las piernas sin rasurar). Una turista estadounidense vista (y "asesinada") por dos suecos de los 60s pues.
En la primera novela de varias que escribieron juntos, una máquina de escribir frente a la otra, el matrimonio de escritores nos presentan al detective Martin Beck con su equipo. Aparición para la posteridad y para ser subsecuentemente emulados incontables veces, como bien sugiere Henning Mankell en el prólogo escrito cuarenta años después.
Génesis de  paraíso perdido, pero aun con todo y el crimen, la sociedad ahi dibujada sigue teniendo un aura de inocencia primigenia. Incluso el asesino, en una especie de personalidad dividida, cree rebelarse contra la impureza de la modernidad, contra su inmoralidad. 
Desde su muy particular enfoque, trata de evitar el salto a una sociedad diferente. Tiene una personalidad con dos caras, como una novela con dos autores, una es la de un hombre tímido, pacífico, aburrido, inmerso en la rutina urbana diaria, que pasa tiempo frente a la "caja tonta" -expresión muy de la época para la tv- y por otro lado el asesino explosivo, fugaz y terrible que canaliza en violencia todos los miedos y frustraciones del otro aspecto de la misma persona. No es una personalidad doble típica de Hollywood, pues hay una continuidad en las acciones de las dos facetas: El "tranquilo" se pasea una y otra vez en el barrio de la próxima víctima, merodea como depredador y al mismo tiempo se obsesiona hasta sacar al "violento" de su frasco psicológico. Después niega y se asusta de si mismo, hasta que por fin en un respiro liberador para el lector, el narrador, los policías y el asesino, canta lo que ya todo el mundo sabe pero que necesita confirmar a través de la confesión.
El asesino Folke Bengtsson es probablemente una de las metáforas de la sociedad sueca que presentan Sjöwall y Wahlöö: Algo que no es lo que parece, que se asusta de lo que es capaz y de los cambios que percibe como una amenaza personal. 
El paraíso desdibujado de los abuelos marxistas de la novela policiaca escandinava no tiene teléfonos celulares ni ordenadores portátiles; un crimen es noticia nacional y los detectives invierten todos los recursos posibles para descifrar la incógnita hasta lograrlo. Edén "de época", lectura "retro" para el mundo de hoy. Hito literario para los amantes del [sub]género, buena lectura para dias lluviosos.


* Pronunciado algo así como "mai jievál" y "per vaalé"

lunes, 30 de diciembre de 2013

251. Svörtuloft, La muralla de lava, o la última del año





***/5

Terminada de leer en los últimos minutos del 29 de diciembre de 2013, Svörtuloft del islandés Arnarldur Indriðason* es probablemente la última del año de las varias que me faltan por terminar.

El nombre es un juego de significados pues se refiere a un área con acantilados de lava en la península de Snæfellsness, y también al sobrenombre del edificio de la Banca Central Islandesa.
Ésta novela policiaca forma parte de una serie en donde el protagonista es el detective de policía Erlendur, sinembargo en éste relato ese personaje está ausente y es el detective Sigurdur Oli quien toma el papel principal. Después de haber pasado un tiempo en Estados Unidos, Sigurdur es aficionado al modo de vida de aquél país, a sus películas y a sus deportes televisados, lo islandés le parece aburrido. Como buen detective de novela negra, es soltero (aunque espera regresar con la ex), solitario (pero con un par de amigos), un tanto fracasado (abandonó los estudios en derecho) y con gusto por probar los límites de lo permitido. Por otro lado no es alcohólico ni obsesivo o neurótico, incluso visita a sus padres, quienes están divorciados, y hasta hace favores a las amigas de su madre que rayan en lo absurdo o en lo tierno: Se sienta a esperar por horas en su auto para averiguar quien roba el diario de una señora.
Precisamente por hacer un favor a un amigo, se ve en medio de un crimen: alguien entra en casa de una tal Sigurlina y la golpea con un bat. Sigurdur llega en ese momento y eso lo lleva a construir una investigación que al final terminará por sacar a relucir otro asesinato, un fraude internacional, y un par de cosas más. Hay una historia secundaria, la de Andrés, que transcurre al mismo tiempo y que poco o nada tiene que ver con la otra investigación, da la impresión de ser un recurso mal "atado" del autor, o deliverado para desviar la atención.
La trama llega a ser lenta y el final se resuelve con pocos elementos introducidos en los últimos capítulos. 
Entretenida, pero no excelente.


* La letra Eth: "ð", suena th en islandés, como en inglés them.

lunes, 10 de agosto de 2009

260. Los hombres que odian a las mujeres


  Män son hatar kvinnor, literalmente traducido 'Los hombres que odian a las mujeres', es la primera parte de una trilogía de novelas policiacas suecas llamada Millennium, escritas por el ya fallecido periodista y hoy célebre, Stieg Larsson (1954-2004).
  En castellano el libro apareció como Los hombres que no amaban a las mujeres, quizá siguiendo a la publicación francesa: Les hommes qui n'aimaient pas les femmes. Lo cual interpreto simplemente como una cuestión de mercado, pues es probable que hayan asumido que el título exactamente traducido era demasiado fuerte y quizá ello se reflejaría en las ventas, en especial tratándose de las potenciales lectoras. Pero sin duda, la historia va mucho mejor con el título original*. En inglés la cosa es todavía peor, se llama The Girl with the Dragon Tattoo haciendo referencia a uno de los personajes principales.
  Tengo resistencia a leer best sellers y nunca había tenido interés por acercarme a la novela policiaca, quizá con la sola excepción de las obras de Yasmina Khadra, las cuales son en ocasiones clasificadas en ese subgénero pero que en mi opinión tienen dimensiones narrativas e ideológicas que desbordan por mucho a la novela negra. Pero volviendo al asunto de Larsson, después de leer algunas críticas interesantes decidí hacerme de un ejemplar en económica que encontré en una librería de Beirut. 
  Como mi conocimiento de la lengua sueca es totalmente inexistente, me pareció que la traducción británica estaría bien y comencé a leerla como pasatiempo de viaje. Reconozco que la historia 'me enganchó'.
No pretendo hacer aquí ni una crítica literaria en forma, ni tampoco un reporte de lectura, simplemente quiero compartir mi impresión general sobre este fenómeno de marketing literario.
  La novela está escrita en dos ritmos, el primero calmado sin llegar a ser totalmente lento, lleno de adjetivos y rodeos ilustrativos. Larsson logra llevarte de la mano hasta por ahí de la página 300 sin que la verdadera acción comience. Este señor preparó la mesa con tal esmero que uno no se desespera y se larga. Eso sencillamente es tener talento. Después la narración acelera vertiginosamente como si fuéramos a bordo de la motocicleta modificada de la chica del tatuaje. Para la página 446 el misterio está resuelto y este tipo tiene todavía la osadía de poner 87 páginas delante para terminar su historia. E insisto, uno se queda hasta el postre sin darse la media vuelta y esfumarse.
  Dos personajes principales que mantienen el balance de la obra: 
  Mikael Blomkvist, un periodista de cuarenta y tantos años, socio de una pequeña pero buena revista financiera llamada Millennium. Idealista y hasta un tanto ingenuo, quien ha perdido el primer 'round' en contra de un magnate, mafioso y especulador. Por ello ha decidido tomar un inusual trabajo temporal que le ofrece Henrik Vanger patriarca de una dinastía familiar de industriales en decadencia.
  Lisbeth Salander (la chica de la moto y los múltiple tatuajes y piercings) con personalidad en el borde de la desadaptación social pero brillante hacker e investigadora, memoria 'fotográfica' incluida entre sus múltiples y poco ortodoxas habilidades.
  Dos cosas por hacer sin dejar que Millennium se hunda: 
  -Resolver el misterio de la desaparición hace casi cuarenta años de la sobrina de Vanger quien sospecha que fue asesinada por algún miembro del clan, el cual evidentemente (y no tanto) tiene varios esqueletos en el armario.
  -Recuperarse del asalto perdido y terminar con Wennerström, el industrial mafioso antes mencionado. 

  Quizá solo sea la sensación literaria del momento, pero me ha parecido bien escrita y llevada. Entretiene y captura la atención, incluso de lectores un tanto 'duros de roer'. Ya veremos si el gusto me dura para leer la segunda parte.
  Y por cierto, la película no es realmente buena.


LARSSON, Stieg. 2005. The Girl with the Dragon Tatoo: Millennium I. [trad.] Reg Keeland. London : Maclehose Press, Quercus, 2005. pág. 534. ISBN1098765432.


* La referencia directa se encuentra en el capítulo 28 en palabras de Lisbeth Salander: "Otro hombre que odia a las mujeres" [p.493 de la edición inglesa: "One more man who hates women"]