Foto: Sharif Bujanda
Es probable que todos, en algún momento, hayamos soñado que "algo" nos perseguía. Generalmente no sabemos con exactitud qué o quién es, de hecho es probable que no lo veamos y si acaso tiene cuerpo, no le veamos la cara.
A este personaje Jung lo llamó "la sombra" (der Schatten) y que representa básicamente aquello que el Yo consciente no reconoce como propio. Es decir, es nuestra parte "obscura", a la que relegamos porque no forma parte de la imagen ideal o encumbrada que nos hemos hecho de nosotros mismos, o que buscamos ser.
Esta parte no necesariamente tiene aspectos siempre negativos y Jung opina que sólo se vuelve peligrosa cuando no le prestamos la debida atención.
El negar o relegar ciertos aspectos de nosotros mismos, lejos de ser benéfico resulta perjudicial. El detalle está en trabajar esos aspectos que nos desagradan o icomodan de nosotros mismos, pero nunca en guardarlos en los calabozos del inconsciente, pues tarde o temprano nos perseguirán para reclamarnos.
