sábado, 6 de diciembre de 2008

223. Los universos paralelos y el subconsciente.

La otra noche me asaltó una conclusión: 
"Si estoy aquí es porque en algún momento tomé una mala decisión y sin duda porque en algún otro momento tomé otra buena"
Y digo que me asaltó porque llegó en "fast track", es decir que no pasó por el filtrado regular del consciente. Ya sabemos que ese tipo de cosas pasan, que el subconsciente tiene formas peculiares de decirnos cosas, a veces en sueños, a veces en "actos fallidos", en un "déjà vu" (cualquiera de sus variantes), o en este tipo de pensamientos que parecen llegar sin advertencia previa.
Como he aprendido a través del tiempo a poner atención a estos mensajes, alcé el cuello de la chamarra para cubrirme del viento, escondí las manos en los bolsillos, y dediqué el resto de la caminata a desmenuzar el asunto.
Mi intención aquí por supuesto, no es aburriros con los detalles particulares de las conclusiones, sino tratar el panorama general, que puede resultar interesante.
Es evidente que mi sorpresa inicial se debiera al tono paradigmático de la aseveración, pues en sí mima contenía un valor negativo y otro positivo. Hilando un poco más fino, tal contradicción no existe, pues en cierta forma, cualquier situación es producto de múltiples decisiones tomadas a lo largo de la vida y si queremos, podemos atribuírles valores morales (bueno, malo). Es decir, que lo que me llegó a la mente no es más que la conclusión a la que cualquiera podría llegar en casi cualquier momento.
Físicos han propuesto que hipotéticamente hay un número (quizá) infinito de universos paralelos, y es gracias a estas decisiones que tomamos a diario, que dichos universos son distintos de alguna manera. 
Ahora bien, si estoy contento con quien soy y con lo que hago, aunque tal vez me gustaría mejorar ciertos aspectos de mi vida -lo cual es totalmente normal, pues todo es siempre perfectible-, entonces, ciertas "malas" decisiones quizá no lo hayan sido tanto, o probablemente, los errores nos forjan tanto o más que los aciertos.
Somos producto de la historia, es cierto. El entorno nos condiciona, también es cierto. Pero después de todo siempre hay elecciones posibles, y eso es el libre albedrío.
Por eso, cada vez que alguien argumenta "que no sabía lo que hacía" o que "estaba confundido" estoy tentado a creer que su vida es terriblemente más difícil que la de aquellos que simplemente toman la resposabilidad de decidir. 

2 comentarios:

  1. Le hago mucho caso a mi voz interior, aunque algunas veces las dudas me han ensordecido. Entonces camino. Soy de quienes prefieren equivocarse a arrepentirme de lo que no he hecho.

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  2. guauuuuuuuuuuuu, que pedazo de reflexión personal y psicológica, vital, y un largo etc de calificativos.
    Puedo decirte que estoy casi completamente convencida de que tomamos las decisiones sabiendo el efecto que tendrán. Lo que pasa es que a veces el efecto no es el esperado, puede ser incluso peor, o mejor, según el caso.
    Bueno mi amigo, un beso

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