sábado, 6 de junio de 2009

252 L'Hermite

"vagabundo y errante serás en la tierra"
Gen 4:12
"yo soy el camino"
Jn 14:6
 De los arcanos mayores, el que lleva el número nueve es el Eremita. En el tarot de Marsella los números romanos nunca restan, de manera que utilizan la manera más antigua de expresar las cifras, así 'nueve' se expresa VIIII y no IX. Esto por supuesto es deliverado y una manera de entenderlo es como una dinámica que no retrocede hasta completarse.
 Los arcanos mayores han sido relacionados en términos junguianos como figuras arquetípicas (pues para Jung los arquetipos en sí no son representables), las cuales grosso modo son  estructuras básicas presentes en el inconsciente colectivo, que se repiten tanto en la psique individual como en las expresiones colectivas (culturales por ejemplo) tomando según el caso una forma particular.
 En el tarot las cartas tienen, como los arquetipos, relación con los demás, de tal forma que forman parte de un todo dinámico. El eremita o ermitaño es claramente otra expresión de la carta sin número que es El Loco. De hecho, podríamos decir que es el mismo personaje, pero viejo. Los dos tienen capucha y bastón, y los dos son vagabundos. Podríamos decir que el loco mira hacia el futuro y el ermitaño hacia el pasado, el primero ve al mago, el otro ilumina la columna J de la justicia.
En la Biblia Caín es el primer vagabundo de la historia, lo cual es hasta cierto punto la ironía divina, pues él era quien cultivaba, mientras que Abel era pastor. Cuando llega la hora de las ofrendas, Yahvé se complace con la ofrenda del pastor y no del agricultor, lo cual lleva al incidente que todos conocemos. El castigo por dicho crimen es que la tierra no le dará más frutos y tendrá que errar por la tierra. En una inversión histórica muy interesante el sedentario se transforma en nómada, lo cual no le impide hacer cosas como fundar ciudades de tal forma que también es el primer urbanista de la historia bíblica...
 Pero parece que Yahvé tiene una predilección ambivalente hacia el nomadismo, pues es un signo de expiación, renovación y también promesa. Adán y Eva comenzaron su expiación al ser expulsados del Edén, pero Abraham y Moisés se hicieron nómadas para acercarse a Dios. 
 El Éxodo se convirtió en el modelo bíblico de la relación ideal entre Yahvé y el pueblo de Israel, es decir, entre Dios y los creyentes. En el desierto el hombre no tiene nada, excepto a Dios y a sí mismo.
 El Nuevo Testamento replica a su manera las estructuras del Antiguo. Juan el Bautista es el primer Eremita que encontramos, pero el mismo Jesús lo es de alguna forma y por supuesto los apóstoles son vagabundo místicos por excelencia. No en vano Pablo tendrá su revelación en el camino a Damasco.
 La cultura popular y la literatura están llenas de personajes errantes. Odiseo, Eneas y el Quijote son ejemplos evidentes. El mismo Homero es el prototipo del bardo errante, que va de sitio en sitio contando (y cantando) sus historias.
 La Edad Media es quizá uno de los momentos en los cuales culturalmente hablando, el prototipo de vagabundo se hace más popular. El caballero errante, el juglar y el peregrino son figuras clásicas, tanto que se convierten en un tópico literario, el del homo viator en el cual la vida misma es el camino. Al parecer las cartas del tarot toman su forma de estos personajes.
 La cultura popular rusa está llena de peregrinos mendicantes, trovadores y hasta santos que tenían y hacían su vida en el camino. Los 'locos en Cristo' deambulaban desnudos o semidesnudos comiendo un poco de pan ofrecido por las personas humildes. Su renuncia a las posesiones era tan radical que no aceptaban nada de los ricos. Se dedicaban a vagar predicando y e incluso profetizando. Los vagabundos místicos impregnaron la literatura y Los relatos de un peregrino ruso nos ha llegado a occidente como muestra.
 El Loco y el Ermitaño pues, son personajes simbólicos pero también tangibles, reales. Uno puede toparse con alguno de ellos a la vuelta de la esquina, y también en un libro de Pushkin o de J.R.R. Tolkien. 
 Pero el verdadero Loco/Ermitaño está en cada uno de nosotros, es el viaje interno, la búsqueda de nosotros mismos, de aquello que llamamos 'nuestro propio camino', o de manera más sencilla, es la parte de nosotros que nos lleva a preguntarnos a través de la experiencia de vida quiénes somos.

3 comentarios:

  1. También son atributos del ermitaño el bastón de paso humilde, el tiento del candil, la discreta capucha, la capa protectora, la barba que no se hace en dos días, su mirada tierna. Un día de estos voy a meditar qué ocurriría si se cruzaran el Ermitaño y la Estrella.

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  2. Magnífica forma de enlazar el paganismo con la psicología,la religión, la historia, la literatura y la evolución humana. Se echa de menos que actualices el blog más a menudo, espero que tus ocupaciones no te resten tiempo para danzar con las musas.
    Un beso.

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  3. Muy interesante tu entrada de los arcanos...¿sabes que durante un tiempo fuí una echadora de cartas del Tarot???, jajjaajjaja, aún lo conservo, precisamente el Tarot de Marsella.
    Besos de regreso

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