jueves, 14 de enero de 2010

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Me reclamas entre bromas cuando digo que no nos conocemos.
Entiendo que apeles a esa ironía en la vida de la cual no se puede escapar. Decir que somos dos desconocidos que se cuentan historias y argonáuticas, parece contradecir el oráculo de hace años, cuando dije con otras palabras que ya nos conocíamos aunque no lo supiéramos.
Los oráculos son contradictorios en esencia, como las paradojas. De hecho son peligrosos cuando su significado parece obvio: "lo que pescamos lo tiramos al mar..."
El manual nos dice que los acertijos hay que resolverlos por lo más simple, porque los dioses tienen la mala costumbre de burlarse del orgullo de los hombres.
Por otro lado, aunque contradictorios, siempre son ciertos, ése es el detalle y encima no son como las suras del Corán que se van anulando las unas a las otras según como fueron llegando.
Nos conocemos aunque no lo sepamos y somos dos completos desconocidos que se cuentan historias.
No te sorprendas al encontrarme en tus sueños, o detrás del espejo, o entre tus sábanas, o en el olor de tu almohada, o en un cuento de hadas que dejó de pertenecerte porque tú quisiste, o en el nombre de algún amante, pues lo mismo me ocurre a mi y no sé a cuantos argonautas, pero eso, éso no es algo que pueda explicar un psicólogo que cobra por hora ni un manual de acertividad.
Eso te lo explica un clochard antes de cruzar un puente nevado, una mujer que llora frente a una iglesia rusa, una niña con zapatos rojos en el metro de París, un monje medio loco que da de comer a una veintena de gatos en el Medio Oriente, eso te lo explica el color del Nilo, y el color del mar del Norte que se queda en los ojos...

2 comentarios:

  1. Querido Sharif, es un placer leer lo que escribiste, éso que te salió tan de dentro. Déjame que transcriba un párrafo que leí, al menos, tres veces...
    "No te sorprendas al encontrarme en tus sueños, o detrás del espejo, o entre tus sábanas, o en el olor de tu almohada, o en un cuento de hadas que dejó de pertenecerte porque tú quisiste, o en el nombre de algún amante, pues lo mismo me ocurre a mi y no sé a cuantos argonautas, pero eso, éso no es algo que pueda explicar un psicólogo que cobra por hora ni un manual de acertividad".
    Besos

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