lunes, 17 de septiembre de 2007

Caminos

Desde la sala de espera del aeropuerto estuve tentado a decir "al demonio con todo esto", pero cuendo el ave de hierro comenzó a elevarse simplemente no tuve corazón para eso, confieso que los ojos se me anegaron viendo los edificios, las calles. Supe cuánto amo a esa ciudad y cuánto he amado en ella, así que cual si fuera una amante, lancé un deseo al aire, quise volverla a ver algún dia, para tocar sus muros, recorrer sus sinuosos y rectos caminos, aspirar sus aromas, ver sus colores ya largamente conocidos y encontrar sus más bellos y escondidos jardines.
Por tradición familiar mi acta de nacimiento consta que nací en un lugar del Estado de Oaxaca, por lo que técnicamente la Ciudad de México tan solo ha sido el sitio que me ha dado cobijo por largas etapas de mi vida. Soy defeño por convicción, de igual forma que por humanista, por sangre y por exilio, soy ciudadano del mundo, y oaxaqueño por orgullo, raíces e historia.
Soy muchas cosas, por diferentes razones y en distintos niveles. Me gusta serlo y me gusta pensar que puedo y seré muchas más.
Es quizá ese adolescente interno que aún cree en las luchas perdidas, en los ideales, en que los sueños se pueden alcanzar -por más lejos que se encuentren-; en que todavía existen verdaderas historias de amor, y que aún quiere comerse al mundo de un solo bocado. Me gusta saber que aun está ahi y que tengo una buena relación con él, por más que en ocasiones tenga que orientarlo y decirle que todo tiene su momento y su manera, y que eso lejos de limitarlo significa darle la llave correcta para que eso que anhela ocurra, porque como ya lo he dicho antes, aquel que sabe lo que quiere y sabe a dónde va, llega; el que no, desde hace tiempo ya llegó.
Hoy sé que quiero volver un día a esa ciudad, pero también sé que el camino es largo.

1 comentario:

  1. mi hermano grazie te mando un abrazo grazie por el comment disfruta tambien la Dimension Desconocida y estamos en contac ok ciao

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