domingo, 12 de octubre de 2008

211. Hasta la ultima lágrima

-Para S, porque no toma café.

En francés, en ocasiones, a las gotas se les llama "lágrimas", quizá un poco al contrario del castellano en donde es más frecuente decir cosas como "una gota rodó por su mejilla", lo cual es prácticamente un lugar común. En la lengua gala decir que "a la botella le resta una lágrima de vino" es casi lo mismo y sospecho que la metáfora es compartida en otras lenguas romances (y probablemente en otras familias) pues ahora mismo recordé un magnífico vino dorado que encontré en Valaquia llamado acertadamente "Lacrima lui Ovidiu", haciendo referencia al exilio del poeta latino en lo que hoy es el puerto de Constanza.
De cualquier forma me conmueve la idea de ver correr lágrimas en mi ventana o beberlas de una copa.

4 comentarios:

  1. Serían, Sharif, las lágrimas del exilio. Hay un vino napolitano que no he probado que se llama Lachrima Christi, pero es mucho más sugerente tu post otoñal. Me llevas a los fulgores amontillados de nuestros vinos generosos, al poso ardiente rubí del Oporto en el fondo de una copita de cristal tallado e incluso a la lluvia más mansa y aquella otra que creo que dijo Borges que era "compañera de las dudas". Bonito post.

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  2. También existe el llamado "vino de lágrima", que es aquel que destila la uva sin exprimirla.
    Nunca lo he probado, así que no puedo darte una opinión sobre él.

    Salud.

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  3. Sí que he llegado a escuchar, en lenguaje familiar, échame un lágrima de vino.

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  4. Mira que eres un ser sensible... a mí (que soy una llorona irremediable) también me gusta ver lágrimas en mi ventana en otoño mientras que algunas recorren sin darme cuenta, mis mejillas. Besos.

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