miércoles, 15 de octubre de 2008

212 Tous les matins du monde sont sans retour

Tous les matins du monde [Todas las mañanas del mundo] es el  título de una novela de Pascal Quignard publicada por Gallimard en el 91 y la cual, debo confesar ni he leído, ni sabía de su existencia hasta hace media hora, cuando terminé de ver la película homónima de Alain Corneau y busqué el título en Google. 
Quignard es ganador del premio Goncourt 2002 y esto -generalmente- es una referencia real de calidad literaria. Sin embargo no estoy seguro de querer leer la novela mencionada y es justamente a causa de la película.
Todos sabemos el típico ejemplo de la película que no pudo acercarse al libro y es porque adaptar la literatura al cine no es cosa fácil y convencer a los lectores es todavía más difícil.
Menos frecuentes son los ejemplos de buenas adaptaciones cinematográficas, pero seguro que las hay, aunque claro, eso es tan subjetivo... Mi ejemplo típico es el Señor de los Anillos. Terminé ese enorme libro sin imaginar que un día alguien intentara llevarlo a la pantalla. Cuando vi la última de las tres películas me dije que era una buena adaptación, que me había gustado ver lo que vi, por más que supiera todo lo que se quedó en el texto. Una película tiene imágenes, música y otras cosas que la hacen valiosa -o terrible- por sí misma.
Y finalmente están las películas que son mejores que el libro. Y no me canso de decirlo: "El silencio de los inocentes [o corderos]" como película es buena, como literatura no vale prácticamente nada.
Y ahora, llegamos a Todas las Mañanas del Mundo.
Típica película francesa, -si eso existe-, con varios niveles para apreciar en conjunto o incluso por separado. 
Primero, la narración en voz de Gérard Depardieu quien actúa como Marin Marais, músico de la corte del rey, quien ya viejo cuenta la historia con su antiguo maestro de viola (da gamba) Jean Sainte Colombe y con sus hijas.
Segundo, quien actúa como Marais joven es Guillaume Depardieu, el apenas fallecido hijo de Gérard y que precisamente con esta película se ganó el reconocimiento internacional.
Las demás actuaciones son de alta calidad y se demuestra con los premios recibidos.
Tercero, la historia y los ecos casi mitológicos, lo cual, supongo se lo debemos a la novela. Y digo que tiene ecos mitológicos porque Sainte Colombe con su magnífico arte, en la soledad de un ermitaño, hace regresar, como un Orfeo, a su esposa ya muerta mientras toca su instrumento.
Finalmente, lo que encontré más interesante: La viola da gamba es interpretada por Jordi Savall , además de ser él quien seleccionó y dirigió la música de la película. 
Será que si decido un día leer la novela, tendré que imaginarme a Marais como los dos Depardieu y poner un disco de Savall para que no se quede corta...

6 comentarios:

  1. Hace años que vi "Toutes Les Matins Du Monde", en versión original. Debo confesar que fui a verla engañado y que salí del cine extasiado por la belleza de la música y lo duro de la historia. Pero me encantó.

    En cuanto a la diferencia entre el libro y la película a mi me pasó exactamnente lo mismo con "El Nombre De La Rosa". Ví la película, me encantó. Leí la novela, me gustó todavía más. Volví a ver la película, me defraudó.

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  2. A mi, las películas, tras haberme leído el libro siempre me defraudan, ya que acabo acordándome de los detalles que no se han mostrado. Tal vez también es que ya me he labrado una imagen de cada personaje que la película no es capaz de igualar.
    Esta de la que has hablado tiene muy buena pinta. Me la apunto.

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  3. De la película solo recuerdo la folía, que me ha encantado volver a escuchar, y la atmósfera de los interiores.
    Algo que me divertió durante un tiempo fue sorprender en algunos escritores actuales noveles tics de los cursos de guionista que se ofrecían hace unos años pared sí pared no.
    El tema de las relaciones amorosas de cine y literatura es muy prometedor y te invito a que prosigas. Para mí siempre ha sido una delicia ver a menudo en las salas de Barcelona a Maruja Torres y a Joan Brossa, o corroborar los profundos y amplios conocimientos de Terenci Moix o G. Cabrera Infante y Alejo Carpentier.
    Saludos.

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  4. buenas:
    no conozco la peliícula ni el libro... pero si que he pasado por esto de comparaciones libro/cine...
    pocas veces encontré que mejorase el libro... no sé ahora no recuerdo ninguna
    Pero si me pasó que tras la película leí y fue muy gracioso porque ya los personajes son los actores y no hay manera de poner otra cara. En tu caso te lo recomiendo aunque sospecho que tener a gerard entre mis manos, hoja tras hojas, sería mayor placer para mi que para usted ; )

    Hay bandas sonoras que marcan
    Besos

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  5. En primer lugar, me parece que la ficcion de una novela es producto del lenguaje, variaciones foneticas, conectivos, imagenes mentales de una subjetividad dogmatica; y el paso de esta accion mental siempre sera un producto con limites establecidos por un director de cine, en el caso de los buenos, una vision desmedida, en el caso de los malos: una visión mesurada y hasta simplona. No hay terminos medios. A mi me gusto mucho el libro El Perfume, y la pelicula me parecio honesta, el director sabìa que no podia contra el libro y se dedico a contar su cuento propio, no lo falsifico de mal gusto, y quedo algo medianamente respetable, y el libro siguio siendo insuperable. Es decir, la vision de Suskind inexorablemente poderosa, contra todos. Creo que pasara lo mismo con 100 años de Soledad.

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  6. Sharif, tomo nota de tu recomendación, pués no conozco ni lo uno, ni lo otro. Ciertamente tendemos a comparar, pero es ridículo, puesto que una cosa es la literatura y otra un guión de cine (aunque sea una adaptación), pero bueno comparamos... también lo hacemos con las primeras y segundas partes de las películas...
    Un beso y buen día.

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